Conocen al comprador. Tú no.
Tú vendes una casa una o dos veces en la vida; un profesional vende decenas al año. Sabe quién compra ahora, cuánto pagará y qué hace que una vivienda se mueva.
- El precio correcto: ni se queda meses parada por cara, ni regalas miles por barata.
- Compradores filtrados: solo gente que puede comprar y tiene financiación.
- Sin perder el tiempo con los compradores que nunca compran — esos que llenan tus tardes de visitas y no acaban en nada.
